How to

Un mural es un elemento a la vez original y decorativo y da vida a toda la habitación. Vale la pena dedicarle algo de tiempo extra para asegurarnos de que el resultado es exactamente el que estamos buscando.

Para conseguir un mural a la vez atractivo y que invite a la reflexión, es importante pensar antes de clavar. Un buen consejo es disponer primero los cuadros en el suelo con la misma distribución que quieres en la pared: eso te dará una idea de qué formatos y qué distribución queda mejor en cada sitio concreto.

A menudo bastan uno o dos cuadros para llenar un espacio vacío en la pared del comedor o al lado del escritorio o en el pasillo; a veces, hace falta algo más. Ese es el punto de inflexión que hace que la habitación se convierta en un espacio recogido y acogedor: sin duda, lo que necesita es un mural.


Para conseguir el resultado deseado, es importante planificar cuidadosamente y determinar de antemano la disposición, formato y tamaño que queremos que tenga el mural. Independientemente de si queremos crear un mural encima de la cama, el sofá o una pared completamente vacía, es importante empezar midiendo el espacio del que disponemos. Luego puedes colocar los cuadros delante de ti y disponerlos como crees que se adaptan mejor al lugar que has elegido. No dudes en utilizar una hoja de papel de gran tamaño o una sábana blanca para marcar los puntos exactos donde quieres colgar los cuadros para luego poder replicar la distribución en la pared sabiendo exactamente dónde
empezar a clavar. ¡Ya puedes empezar a colgar los cuadros en tu nuevo mural!

Un mural es una excelente opción para decorar una pared y darle vida a un espacio vacío en cualquier estancia.